Si se quiere imponer una idea en la sociedad se acuña una frase y se
incluye en los discursos de los interesados en que la idea se
generalice.
Después la
repiten como loros los que piensan que han dado un paso al frente si
la incorporan a su vocabulario habitual.
Esto sería
intrascendente en los ambientes hogareños o de amigos, pero cuando
se hace popular en los medios corremos el riesgo de ser masificados
por ella.
Se la usa sin
analizar, sin investigar a quién beneficia o por que la han dicho.
Y nos quedamos en
la frase, nadando en la orilla, sin entrar en lo profundo, quedando
bien incluso porque la he dicho…
Toda frase tiene
un trasfondo muchas veces de manipulación, sin darnos cuenta que
podemos incluso hacer daño a muchos, si no analizamos el concepto
que dicha frase encierra.
La usan
gobernantes, políticos, dirigentes, periodistas y predicadores.
Doblemente dañina
cuando la usa el periodismo, a veces interesado, otras veces obligado
a repetirla, pero por su misión y su vocación a la verdad, está
obligado a revisar aquello que dice y como lo dice.
También analice
y razone esto que está leyendo, para no cometer el mismo error de mi
parte.
Concepción del Uruguay,Entre Ríos, Argentina